En agosto hay quien empieza las vacaciones, pero también quien las está terminando. El final del verano nos invita a disfrutar del sol y de los últimos días de playa y piscina, a la vez que nos deja espacio para parar, reflexionar y fijarnos metas para los próximos meses. Volver a la rutina nunca es fácil, pero puedes poner en práctica pequeñas acciones para que la transición no sea tan dura.

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Recupera tus rutinas

Somos muchos los que aprovechamos las vacaciones para apagar las alarmas, dormir hasta que el cuerpo nos lo pida y darnos ‘pequeños lujos’, como echarnos la siesta en el sofá o bajo la sombra de un árbol.

Es el momento de darnos un respiro, pero conforme se acerque la fecha de la vuelta a la rutina, prueba a restablecer tus horarios poco a poco y de manera progresiva. Es una estrategia para ayudar a nuestro cuerpo a adaptarse de manera eficiente al cambio de hábitos y reajustar los ciclos circadianos, tan importantes en áreas como el sueño, el metabolismo o el apetito. Para ello, es recomendable aprovechar la luz natural durante el día, limitar la luz artificial y el tiempo de pantallas durante la noche y restablecer una rutina regular de descanso.

Repón el ánimo y la energía

Hablando de alimentación, es posible que los refrescos, los helados, los postres y los aperitivos fresquitos rodeados de los nuestros hayan formado parte de nuestras vacaciones. Por suerte, el fin del verano es un momento ideal para reforzar la alimentación saludable.

Pequeñas acciones ayudarán a que la vuelta no sea tan dura

Recuerda que las frutas y las verduras frescas y de temporada, los cereales integrales, las semillas y los frutos secos nos aportan vitaminas y nutrientes, a la vez que nos refrescan y nos llenan de energía. Siempre que puedas, elige productos de proximidad y de cultivo ecológico. Asimismo, intenta priorizar las comidas caseras, dejando de lado los ultraprocesados y los precocinados repletos de azúcares y sal. Métodos como el batch cooking permiten preparar de manera sencilla varias comidas a la vez y dedicar tiempo y energía a otras tareas o actividades.

Activa y organiza tu mente

Técnicas de relajación, como la meditación o el mindfulness, son efectivas para despejar la mente, desconectar y ayudar a reducir el estrés y la ansiedad. También hay quien opta por leer o por hacer journaling, es decir, plasmar en un cuaderno los sentimientos, experiencias y metas personales para poner en orden los pensamientos, mejorar el autoconocimiento y procesar las emociones.

Asimismo, la suplementación natural puede ser una aliada en la recuperación del ánimo y la energía, la relajación y el descanso.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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