Las infecciones causadas por hongos aumentan su incidencia en verano. Una de las más comunes es la causada por Candida albicans, una levadura, un hongo unicelular, al que lo que más le gusta para crecer es el calor y la humedad, por lo que el sudor y el roce de los bañadores húmedos o la ropa muy ajustada proporcionan un terreno abonado para su multiplicación, causando desequilibrios en nuestro organismo que implican malestar, picazón, inflamación y enrojecimiento.

La candidiasis puede ser vaginal, oral, cutánea o intestinal. Si se sospecha padecer candidiasis se debe visitar al médico que puede ser el médico de cabecera, el ginecólogo o el dermatólogo, quien valorará el tratamiento, normalmente a través de antifúngicos. Esto puede funcionar inicialmente, pero en muchas ocasiones, se crea farmacorresistencia y las infecciones por cándidas se convierten en recurrentes. Lo mejor es evitarlas con una buena prevención a través de una alimentación adecuada, una higiene intima atenta y evitando la toma de antibióticos cuando estos no sean estrictamente necesarios.
La alimentación como herramienta de prevención y apoyo
La influencia de la dieta y el estilo de vida en la fortaleza del sistema inmunológico es muy grande. Evitando algunos alimentos y potenciando otros ayudamos a mantener el equilibrio interno que actúa de barrera frente a la candidiasis. Por ejemplo, es aconsejable evitar los azúcares simples como dulces, bollería y refrescos; las harinas refinadas como el pan blanco, la pasta y la pizza, y las levaduras presentes en cervezas y quesos por ser alimentos para los hongos y potenciar su multiplicación.
Evitando algunos alimentos y potenciando otros ayudamos a mantener el equilibrio interno que actúa de barrera frente a la candidiasis
En cambio, el incremento del consumo de verduras de hoja verde y brócoli, coliflor, cebolla y ajo es una buena manera de procurar un terreno poco amigo de estas levaduras, y las legumbres y los probióticos como chucrut, kombucha, yogur y quéfir son eficaces en la prevención del crecimiento de Candida albicans. También se recomienda el té verde, por ser muy rico en flavonoides con propiedades antioxidantes y antifúngicas, y el aceite de coco virgen, por sus propiedades antifúngicas.
Los aceites esenciales son buenos aliados
El aceite esencial de orégano, el de tomillo y el de ajedrea son buenos aliados en la prevención de la candidiasis ya que varias levaduras como C. albicans, C. tropicalis, C. parapsilosis y C. glabrata son muy sensibles a ellos. Estos aceites actúan sobre la pared celular y las membranas de la levadura desarrollando propiedades fungicidas. La toma de estos aceites esenciales a través de un complemento alimenticio enfocado a la prevención ante la candidiasis es muy recomendada para evitar la infección, y, en los casos diagnosticados, puede ser un complemento adecuado para reforzar los tratamientos antimicóticos farmacológicos.
El aceite esencial de orégano, el de tomillo y el de ajedrea son buenos aliados en la prevención de la candidiasis
Terreno y defensas
Para prevenir la aparición de candidiasis la preparación del terreno es la recomendación básica que recibimos de la medicina holística integrativa. Un terreno que no facilite la instalación y el crecimiento de los hongos, que tantas molestias pueden darnos. Para un buen funcionamiento del sistema inmunitario que es quien maneja nuestras defensas, tenemos la valiosa ayuda de la equinácea y de las vitaminas. Para la prevención de la candidiasis, la vitamina A es bienvenida por su acción de mantenimiento de piel y mucosas, y las vitaminas C, D y Biotina o B7 por su ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunitario.
ESPACIO PATROCINADO POR:
Vitalart | www.naturimport.es/624-vitalart

Autora: Montse Mulé, Editora.
Suscríbete a la Newsletter y recibe El Botiquín Natural gratis cada mes en tu correo
El Botiquín Natural, Prensa Independiente y Gratuita
Leer El Botiquín Natural Julio 2025





















