Por sus propiedades curativas y cosméticas, la arcilla se ha usado para el cuidado personal desde siempre. Hipócrates la recomendaba para tratar todo tipo de dolencias, Cleopatra se beneficiaba de sus propiedades a través de mascarillas faciales y en las termas romanas se añadía arcilla al agua del baño para exfoliar, desintoxicar y relajar la musculatura. Se ha seguido utilizando en todas las épocas por sus cualidades purificantes, antiinflamatorias y calmantes, también desintoxicantes, regeneradoras y cicatrizantes.

Arcilla blanca y arcilla verde
Para la piel delicada de los bebés, para el cuidado de las pieles secas o irritadas y para las pieles muy sensibles, la arcilla blanca, con un PH neutro, no es alergénica, es antiséptica y cicatrizante. Exfoliante y para tratar irritaciones, rojeces, acné o rosácea.
Pieles mixtas y grasas son las que mejor se benefician de las propiedades absorbentes y purificantes de la arcilla verde. La arcilla verde regula el exceso de sebo de la piel y elimina impurezas. Es muy rica en micronutrientes, por lo que aporta minerales como sílice, magnesio, calcio y zinc y sus efectos calmantes y suavizantes se notan en cada aplicación.
Arcilla rosa y arcilla negra
Para lucir una piel saludable y luminosa, la arcilla rosa es la aliada de las pieles sensibles y reactivas. Aún más eficaz si se enriquece con manteca de karité y aloe vera, proporcionando suavidad y nutrición.
La contaminación de las grandes urbes tapona los poros y apaga la luminosidad de la piel. Para todo tipo de pieles, la arcilla negra absorbe las impurezas y desintoxica en profundidad. La encontraremos en el mercado mezclada con agua de manantial marino, una fórmula que nos da una experiencia sensorial fantástica en la aplicación y notables resultados.
Cuando se necesita aliviar dolores en articulaciones y músculos, la arcilla verde aplicada en cataplasma es especialmente recomendada ya que es antiinflamatoria
Para preparar la pasta de arcilla cubrir la arcilla con agua en un recipiente no metálico para formar una pasta y dejar reposar una media hora. Remover con una espátula no metálica.
Para la mascarilla se aplica una capa gruesa de pasta de arcilla evitando ojos y labios y se deja actuar unos 15 minutos sin dejar que seque del todo. Aclarar con agua tibia y secar con toalla de algodón.
Cataplasmas para combatir el dolor
Cuando se necesita aliviar dolores en articulaciones y músculos, la arcilla verde aplicada en cataplasma es especialmente recomendada, ya que es antiinflamatoria. En condiciones como artritis, artrosis, tendinitis o golpes, el cataplasma de arcilla verde actúa como analgésico mejorando la circulación de la sangre y acelerando la recuperación.
El cataplasma se prepara extendiendo una capa de 1 centímetro de grueso en una tela natural. Se aplica directamente sobre la piel o con una gasa fina en caso de piel muy irritada. Fijar el cataplasma con un vendaje suave. Retirar poco antes de que seque del todo con agua templada y secar con toalla de algodón.
Para un baño suavizante añadir una o dos cucharadas de arcilla al agua de la bañera. Cuando se busca un efecto relajante general como en caso de fibromialgia o fatiga muscular puede aumentarse a una taza de arcilla y sumergirse 20 o 30 minutos.
Rutina facial con arcilla
Para un cuidado de la piel con arcilla podemos empezar con una limpieza profunda por medio de una mascarilla de arcilla verde o arcilla negra que llevaremos durante 10 o 15 minutos. Retirar con agua tibia, aplicar tónico y crema ligera. Para una mascarilla para pieles sensibles mezclamos arcilla blanca o arcilla rosa con agua de rosas o manzanilla. Aplicar 10 minutos y retirar con agua tibia, utilizar sérum hidratante y crema nutritiva.
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Autora: Montse Mulé, Editora
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