El exceso de grasa en la piel, especialmente en la cara, es una cuestión que afecta y preocupa a muchas personas. La causa suele ser multifactorial pero la dieta tiene un papel importante puesto que determina el funcionamiento de todos nuestros sistemas, incluida nuestra superficie cutánea.

Piel grasa y dieta
123rfLimited©alona1919. Piel grasa

La grasa en la piel es vital para mantener su bienestar y buen funcionamiento. Las glándulas sebáceas tienen una función endocrina, especialmente produciendo andrógenos, tienen un papel clave en la barrera epidérmica y también en el sistema inmunitario en este importante órgano. Todo esto tiene que estar bien regulado para que todo funcione adecuadamente. Sin embargo, la piel grasa es una condición frecuente en la población, especialmente en algunas etapas como la adolescencia, pero también en la edad adulta. Se caracteriza por un exceso de sebo que produce un aspecto graso en la piel con brillos, dilatación de poros, puntos negros y espinillas, e incluso en algunos casos, acné, cuando se llegan a obstruir los poros. La contaminación, el estrés y los hábitos alimentarios son factores que claramente influyen en la aparición de grasa en la piel y hacen que muchas personas puedan presentar este problema.

¿Por qué la piel puede empezar a acumular más grasa de lo normal?

En principio se produce por un mal funcionamiento de la epidermis en varios aspectos:

  • Producción irregular de sebo: se produce más grasa de lo normal y de forma no homogénea, normalmente en zonas como la frente, la nariz y la barbilla, por eso la piel presenta claramente esas zonas más brillantes y grasas.
  • Renovación cutánea deficiente: las células muertas de la capa más externa (el estrato córneo) no se renuevan de forma adecuada y sobre todo no se eliminan de forma adecuada, con lo que quedan acumuladas.
  • Proliferación anormal de queratinocitos: la excesiva producción de queratinocitos de las glándulas sebáceas que taponan la entrada de los poros.

La piel grasa, además de ser una cuestión estética, puede estar asociada a problemas dermatológicos mayores, como el acné. Éste es una alteración que se produce por un incremento aún mayor de la producción de grasa (hiperseborrea), un engrosamiento y endurecimiento del conducto de salida de la glándula sebácea (hipercornificación), un aumento de la actividad bacteriana y de la inflamación. Por eso se producen los típicos granos acneicos que son, en realidad, máculas, pápulas, pústulas e incluso pueden hacerse nódulos y quistes que son de difícil tratamiento y que pueden llegar a dejar marcas en la piel.

Una dieta pobre nutricionalmente y excesiva en grasas, lácteos, alimentos procesados, dulces y azúcares añadidos es el caldo de cultivo ideal para la piel grasa

La causa de la producción excesiva de sebo en la piel de algunas personas se desconoce exactamente, pero son numerosos los factores que pueden desempeñar un papel clave. Las glándulas sebáceas están ya presentes en el momento de nacer y presentan un nivel de actividad relativamente alto, aunque éste disminuye poco después del nacimiento hasta el momento de la pubertad. En ese momento la producción de grasa aumenta de forma muy significativa y luego disminuye un poco para mantenerse durante toda la edad adulta, hasta la menopausia en las mujeres y los 60-70 años en los hombres, momento a partir del cual vuelve a disminuir.

Algunas hormonas como los andrógenos tienen un papel clave en la generación y funcionamiento de las glándulas sebáceas, por eso los hombres, en general, tienen mayor producción de grasa debido a sus mayores niveles de testosterona, aunque en las mujeres la producción de sebo aumenta durante la ovulación, al parecer debido a los niveles más elevados de progesterona. Tienen una influencia la época del año, siendo la primavera y el verano las épocas de mayor producción. Y también tiene que ver mucho el entorno en el que vivimos, cuanto más húmedo mayor producción, y cómo genéticamente estamos diseñados.

Piel grasa y dieta
123rfLimited©uximetcpavel. Alimentos saludables ecológicos

El tratamiento de la piel grasa no es sencillo, aunque hay varias opciones tanto tópicas como orales, ninguna es del todo ideal o efectiva, con lo que abordar otros aspectos como el estilo de vida y, sobre todo, la alimentación es muy importante, tanto para prevenir como para ayudar en el tratamiento.

Para ello es importante conocer los factores de riesgo. Sabemos que los antecedentes familiares de primer grado (padres a hijos), el sobrepeso y la obesidad, y una dieta rica en leche o dulces son factores que aumentan el riesgo de tener piel grasa, así que es importante evitar los que estén en nuestra mano, especialmente durante la infancia, la adolescencia y la juventud, que son épocas en las que el consumo de estos alimentos puede ser más elevado. En el caso del acné también sabemos que ciertos alimentos como aquéllos muy ricos en grasas, el chocolate y los picantes pueden generarlo o empeorar la situación.

La alimentación es muy importante, tanto para prevenir como para ayudar en el tratamiento

A la vista de estos datos hay ciertos aspectos relacionados con la dieta que conviene evitar para favorecer la aparición o empeoramiento de estos problemas en la piel, como el exceso de grasas, especialmente las lácteas y las de embutidos y alimentos procesados, los dulces y los azúcares añadidos y todo aquello que favorezca el exceso de peso. Pero ¿podemos hacer algo más? Por supuesto, hay muchos nutrientes que son claves para el buen funcionamiento de la piel y para una adecuada producción de grasas:

  • Antioxidantes: Las vitaminas antioxidantes A, C y E son totalmente indispensables para la correcta estructura y organización de nuestros tejidos cutáneos, con lo que no pueden faltar en nuestra dieta alimentos como las frutas y verduras de todo tipo y colores y los frutos secos, las semillas y el aceite de oliva virgen extra.
  • Omega-3: son un tipo de grasa dietética presente en el pescado azul, algunas microalgas, las nueces y algunas semillas como las de lino, chía y cáñamo, imprescindible para regular la inflamación así que es muy importante que estén en nuestra alimentación. Tanto los antioxidantes como los omega-3 tienen un papel importante en el mantenimiento del sistema inmunitario evitando que la piel grasa pueda derivar en problemas mayores.
  • Cereales integrales o, en general, productos con bajo índice glucémico puesto que las subidas excesivas de glucosa en la sangre debidas a alimentos como el pan blanco, la bollería, los dulces, etc., generan, a través de mecanismos metabólicos, alteraciones endocrinas que tienen que ver con el aumento de andrógenos y el empeoramiento de la piel grasa.
  • Fibra: la fibra que tienen todos los alimentos vegetales ofrece un gran beneficio también por su capacidad de reducir la absorción de grasas en el intestino y ralentizar la absorción de azúcares. Además, la fibra favorecerá una buena salud de la microbiota intestinal que también está relacionada con una buena salud de la piel.
  • Alimentos ecológicos: es importante para evitar la ingesta de sustancias que se usan principalmente como pesticidas y que son conocidos disruptores endocrinos, sustancias que se han relacionado ya en muchos estudios con problemas en la piel y con el acné.

Por eso una dieta pobre nutricionalmente y excesiva en grasas, lácteos, alimentos procesados, dulces y azúcares añadidos es el caldo de cultivo ideal para la piel grasa.

La clave es una alimentación saludable que aporte gran cantidad de alimentos vegetales de todo tipo, incluyendo aquéllos ricos en omega-3 y con cereales, o sus derivados como el pan, siempre integrales y si puede ser ecológicos.

Autora: Dra. Laura I. Arranz, Farmacéutica y Dietista – Nutricionista

Suscríbete a la Newsletter y recibe El Botiquín Natural gratis cada mes en tu correo

El Botiquín Natural, Prensa Independiente y Gratuita
Leer
El Botiquín Natural Mayo 2024