Del mismo modo que la piel, nuestro pelo sufre con el cambio de temperaturas. La llegada del frío, la reducción de horas de luz y el uso de secadores y calefacciones son responsables de que nuestra melena luzca apagada, seca, quebradiza o más rebelde de lo habitual. La cosmética ecológica, formulada con ingredientes naturales y libres de tóxicos, es nuestra mejor aliada para satisfacer las necesidades de nuestro pelo con el cambio de estación.

pelo cosmetica natural
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Lavado con productos naturales

Nuestro pelo se mantiene nutrido gracias a la producción de sebo. El uso de champús y otros productos convencionales arrasan con esta defensa natural, reduciendo la producción de los aceites grasos y taponando los poros. Esto se debe a su formulación a base de compuestos químicos (sulfatos, siliconas y parabenos) muy agresivos con la fibra capilar. Estos no solo disuelven las impurezas, sino también los aceites grasos de nuestra melena, provocando sequedad, alergias, irritaciones y picores, especialmente en los cueros cabelludos más sensibles. A la larga, la melena luce desnutrida, se debilita, se encrespa y se hace rebelde al peinado.

La cosmética ecológica es la mejor aliada para satisfacer las necesidades de nuestro pelo con el cambio de estación

Como alternativa, encontrar una fórmula que elimine las impurezas y aporte hidratación, sin alterar el funcionamiento natural de nuestro pelo, es esencial. Para conseguir un pelo más fuerte y saludable, debemos empezar por elegir champús formulados con ingredientes naturales, suaves y respetuosos con la piel y el cabello. En pocos días el cambio es notable: se reduce el efecto de pelo rebelde y encrespado, evita la irritación del cuello cabelludo e impulsa la efectividad de los aceites naturales propios de la melena.

Algunas propuestas son los champús a base de aceite de oliva o de romero (con propiedades hidratantes, revitalizadoras, nutritivas y estimulantes) o compuestos por extractos de cítricos u otros vegetales, como el pomelo, aceite esencial de limón, papaya, etc. (suavizantes, purificantes y antioxidantes).

Nutrir en profundidad

El champú es solo el primer paso en la rutina capilar. El segundo, es aplicar un acondicionador libre de siliconas. Podemos encontrar multitud de acondicionadores enriquecidos con activos naturales que, además de nutrir y reequilibrar el pH del pelo, reforzarán la barrera protectora contra las agresiones externas: frío, contaminación ambiental, rayos UVA o el contraste entre las temperaturas interiores y exteriores.

Para conseguir un pelo más fuerte y saludable, debemos empezar por elegir champús formulados con ingredientes naturales

Para alimentar a tu melena y reparar el daño causado por agentes externos, confía tu pelo a las mascarillas naturales y a sus propiedades nutritivas una o dos veces por semana. Formuladas a base de aceites y ceras vegetales, nutren e hidratan en profundidad, aportando brillo y vitalidad. El aguacate, los aceites de argán, jojoba y ricino, o los extractos de alga son algunos de los ingredientes más habituales.

¡Atención a los cambios bruscos de temperatura!

Es una de las principales causas por lo que nuestro pelo está más castigado en invierno. Con la llegada del frío, aumentamos un par de grados el agua de la ducha. Pero debemos tener en cuenta que esto puede ser una amenaza directa para nuestra melena. El agua caliente se lleva más fácilmente los aceites naturales de nuestro cuero cabelludo, dejando un pelo más seco, menos hidratado y más quebradizo. A la larga, esto puede afectar al proceso de regeneración capilar y estimular la aparición de caspa. Por ello, es preferible utilizar agua templada para aclarar el champú y los demás productos.

Por otro lado, tendemos a utilizar el secador más a menudo. La clave está en cómo hacerlo correctamente. Es recomendable usarlo tras secar bien el pelo con la toalla (sin frotar) y a temperaturas no muy altas, así como mantener una distancia de unos 25 cm entre el pelo y el aparato. De este modo, evitaremos resecar el pelo en demasía y provocar el encrespado. Podemos reforzar la protección con un spray protector contra el daño térmico de secadores, planchas o rizadores.

Combatir la electricidad estática

El uso de ropa más gruesa, cuellos altos, bufandas y gorros provoca nudos y enredos en nuestra melena, especialmente en la zona de la nuca, a causa de la fricción. Por suerte, tenemos a nuestro alcance sérums hidratantes y anti frizz formulados especialmente para evitar el encrespamiento derivado de la electricidad estática. El aceite vegetal de coco, de almendras o la manteca de karité, por ejemplo, son grandes aliados para mantener la humedad de nuestra melena y evitar el encrespamiento.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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