Las vitaminas, aminas de la vida, son imprescindibles para el funcionamiento celular, para mantener en equilibrio de las funciones vitales y para tener un correcto crecimiento y un desarrollo normal. Las vitaminas son esenciales para la vida. En su ausencia no se lleva a cabo el metabolismo en los seres vivos. Y nuestro organismo no puede fabricarlas. La única excepción la encontramos en la vitamina D, que, aunque no se ingiera, el organismo sí es capaz de sintetizarla tomando el sol a diario.

Vitaminas

¿De dónde se obtienen las vitaminas?

Las obtenemos de los alimentos que tomamos con nuestra dieta, las hay en forma de gotas y cápsulas, o de preparados enriquecidos con ellas. Es imprescindible consumirlas ya que son vitales para la salud y el correcto funcionamiento del organismo. Cuando no se obtienen las cantidades mínimas necesarias se producen enfermedades. Su carencia se manifiesta en una amplia gama de dolencias que van desde la anorexia a la obesidad, anemia, trastornos metabólicos y mal funcionamiento de órganos, ceguera nocturna, raquitismo, confusión, depresión y fatiga. La falta de vitaminas en ciertos periodos críticos, como el crecimiento o el embarazo, pueden condicionar el desarrollo del organismo de por vida, limitando el incremento óseo y muscular.

¿Cuándo debemos suplementarnos con vitaminas?

Sabemos que no siempre son suficientes las aportadas por los alimentos, no cubriéndose las necesidades del organismo. En las etapas en las que el organismo consume más vitaminas, como la gestación, el crecimiento y la vejez, se producen estados carenciales.

En estas etapas es necesario suplementar la dieta con complejos vitamínicos que eviten carencias. Un aporte extra de vitaminas nos garantiza la cantidad óptima para una buena salud. Las plantas son una fuente extraordinaria de vitaminas naturales. Los complejos vitamínicos a base de bayas de Goji, de semillas de chía, de bayas de Açai, de espirulina, cilantro, mostaza, diente de león, o de plantas aromáticas como la albahaca, salvia, mejorana, romero, tomillo y orégano, son inestimables para lograr estos nutrientes.

¿Son iguales las vitaminas naturales y las sintéticas?

Lo que no se conoce de las vitaminas es que no todas son iguales. Pueden ser naturales o sintéticas. Y esto es motivo de debate, ¿cuál de las dos es más beneficiosa? Por lo pronto, llevar una dieta orgánica, variada, rica y saludable debería ser bastante para suministrar al cuerpo la cantidad de vitaminas que necesita.

Las vitaminas naturales y sintéticas son diferentes en su origen. Las vitaminas sintéticas se obtienen por procedimientos de síntesis química o de fermentación, métodos que permiten producirlas de forma fácil, barata y masiva. Se producen artificialmente usando para ello productos químicos, que no tienen por fuerza que proceder de fuentes naturales. Imitan a la forma natural, pero sin ser natural. Y es que la forma natural de la vitamina no viene sola. Va empaquetada, por así decirlo, junto a otros nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento. Forman un complejo de vitamina y nutrientes, lo que permite que se absorban más y se eliminen menos. Estos nutrientes son necesarios para que la vitamina se active y lleve a cabo su acción en el organismo. A las formas naturales el cuerpo las reconoce de inmediato, y o bien las usa o las almacena.

Las vitaminas sintéticas se asemejan en estructura y propiedades a las vitaminas naturales, pero no son completamente idénticas. Al haberse sintetizado químicamente en laboratorio presentan diferencias que impiden al cuerpo reconocerlas y asimilarlas. La síntesis química hace que no tengan nada de “orgánico”, y excluye toda posibilidad de asociar los nutrientes vitales a la vitamina. La falta del complejo de nutrientes obstaculiza su uso inmediato, a la inversa de lo que ocurre con las formas naturales. La vitamina se hace funcional cuando el organismo le acopla los nutrientes precisos, y para ello el cuerpo debe usar las reservas que dispone de estos elementos, consumiéndolos y agotándolos. Y si no están disponibles la forma sintética de la vitamina no es funcional.

Alimentos enriquecidos

Es importante prestar atención a los alimentos enriquecidos con vitaminas. Encontramos vitaminas en los cereales, lácteos, harinas, panes, pasta… Todos ellos enriquecidos con vitaminas sintéticas. Cualquier producto hecho con harina blanca, bien sea pan, pasta o derivados, se le agrega vitamina B con la excusa de que la perdió durante su procesamiento. A la leche se le añade vitamina D, y la vitamina C se usa en los alimentos como conservante. Y tomarlas en altas dosis pone en riesgo la salud debido a sus posibles efectos adversos.

Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo

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