La primavera es tiempo de renovación, tanto en la naturaleza como en el ser humano. El aumento de la luz solar, la subida de las temperaturas y la mayor actividad del entorno provocan cambios reales en el organismo. Muchas personas experimentan más energía, pero también cansancio, alteraciones del sueño o cambios de humor.

Desde el punto de vista biológico, el organismo funciona siguiendo ritmos internos regulados por la luz y la temperatura. Con la primavera, el incremento de horas de luz modifica la producción de hormonas como la melatonina y la serotonina, relacionadas con el sueño, el estado de ánimo y la vitalidad.
Las distintas tradiciones médicas han prestado especial atención a los cambios estacionales. En la medicina china clásica, la primavera se asocia con el elemento madera y con el hígado, órgano relacionado con el movimiento, el crecimiento y la planificación. Según esta visión, el cuerpo necesita pasar de la quietud invernal a la expansión primaveral de manera progresiva. Se recomienda levantarse un poco antes, moverse más, comer alimentos frescos y ligeros, y evitar la acumulación de tensión emocional.
El equilibrio emocional influye directamente en la adaptación física
En el Ayurveda, la medicina tradicional de la India, la primavera es el momento en que el dosha kapha, asociado a la pesadez y la humedad, tiende a acumularse. Por ello se aconsejan prácticas que estimulen el calor interno y la circulación, como el ejercicio moderado, las comidas menos grasas y el uso de especias suaves.
Las corrientes médicas occidentales, aunque con un lenguaje diferente, coinciden en la idea de que el ser humano forma parte de los ciclos naturales. Desde la tradición hipocrática hasta la medicina natural moderna, se considera que la salud depende del equilibrio con el entorno. La primavera se interpreta como un tiempo de depuración y reactivación, en el que conviene favorecer la actividad física, la exposición a la luz natural y una alimentación más rica en frutas y verduras. También se insiste en la importancia del descanso adecuado para que el sistema nervioso pueda adaptarse sin sobrecarga.
Todos coinciden en varios principios. El primero es que el cambio de estación requiere un periodo de transición y no debe forzarse al cuerpo a rendir al mismo ritmo que en otros momentos del año. El segundo es que el movimiento moderado ayuda a despertar el organismo, mientras que el exceso de esfuerzo puede aumentar el cansancio. El tercero es que la alimentación debe ajustarse al clima, pasando de comidas más pesadas a otras más frescas y ligeras. Y el cuarto, es que el equilibrio emocional influye directamente en la adaptación física.
Un buen multivitamínico puede contrarrestar un posible déficit nutricional y aumentar los niveles de energía
Escuchar las señales de cansancio, exponerse a la luz natural, mantener horarios regulares y realizar actividad física suave son formas sencillas de acompañar el despertar del organismo con la alimentación rica en micronutrientes y la ayuda de un buen multivitamínico, para contrarrestar un posible déficit nutricional y aumentar los niveles de energía y la adaptación en periodos de recuperación de enfermedades, en personas de edad avanzada, en periodos de crecimiento, de exámenes, estrés continuado, etc.
Pero no todos los multivitamínicos son iguales. Es importante elegir fórmulas ricas en vitaminas B, para reducir el cansancio y la fatiga, con aportes moderados de hierro y yodo para no general desequilibrios, y preferentemente sin estimulantes. Las personas que están bajo tratamiento farmacológico deberán consultar siempre con su médico o farmacéutico para evitar interacciones, como es el caso de los anticoagulantes con la toma de vitamina K.
ESPACIO PATROCINADO POR:
NATUR IMPORT – NATURE’S PLUS
¡Energía y bienestar natural!
Autora: Montse Mulé, Editora.
Suscríbete a la Newsletter y recibe El Botiquín Natural gratis cada mes en tu correo
El Botiquín Natural, Prensa Independiente y Gratuita
Leer El Botiquín Natural Abril 2026






















