¿Consume snacks como patatas fritas, dulces o yogures con sabores y bajos en grasa?, ¿Come alimentos preparados?, ¿Ha reparado en la complejidad de muchos de los ingredientes de las etiquetas de los productos que compra?, ¿Cocina cada vez menos en casa a partir de productos naturales?, ¿Come a menudo en restaurantes de comida rápida…?

Complementos alimenticios ultraprocesados
123rfLimited©kornyeyeva

Cuando algún alimento pasa por determinadas manufacturas, o contiene sustancias que lo alejan de su estado natural, podemos decir que es un alimento procesado o ultraprocesado. Dependiendo del grado de procesado puede conllevar a deficiencias en la nutrición o, incluso, su consumo continuado puede tener riesgos para la salud. Los alimentos ultraprocesados incluyen una buena cantidad de ingredientes que, simplemente, no agregaríamos si los preparáramos en casa: conservantes, colorantes, saborizantes, espesantes, estabilizantes o cualquier elemento que suene a químico. Incluso cuando cocinamos en casa debemos procurar no ultraprocesar nuestros alimentos evitando frituras, tostados o asados a la brasa a alta temperatura y con largos tiempos de cocción.

Según Financial Food (junio 2019) el 64% de los productos que se venden en un supermercado son ultraprocesados, una tendencia que va en contra de los principios de la dieta mediterránea y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea. Según un estudio reseñado por la plataforma Objetivo Bienestar (diciembre 2022), «uno de cada tres españoles consume ultraprocesados tres o más días a la semana y el 66% de los encuestados comen platos precocinados en lugar de preparados frescos».

La comida ultraprocesada aporta normalmente altos contenidos en sal, azúcar y grasas saturadas y trans

La OCU nos orienta sobre los ultraprocesados más consumidos, indicando que el 23% son bollería y galletas industriales, el 17% carnes procesadas, el 15% bebidas azucaradas, el 11% aperitivos, el 9% lácteos, un 7% mermeladas, otro 7% platos preparados y el porcentaje restante de otros.

Los ultraprocesados y los riesgos para la salud

«Un mayor consumo de alimentos ultraprocesados (más de cuatro porciones diarias) se asocia con un 62% de mayor riesgo para todas las causas de mortalidad. Por cada ración adicional, el riesgo aumenta un 18%». Es la principal conclusión de un estudio con cerca de 20.000 voluntarios de la cohorte ‘Seguimiento Universidad de Navarra’ (SUN), dirigido por Miguel A. MartínezGonzález, investigador principal del CIBEROBN, que se publicó en el British Medical Journal en mayo de 2019.

La comida ultraprocesada aporta normalmente altos contenidos en sal, azúcar y grasas saturadas y trans. Su consumo excesivo puede conllevar a un aumento de los procesos inflamatorios, afectar la permeabilidad intestinal y producir deficiencia de nutrientes. Por distintas razones, la densidad nutricional de los alimentos puede haberse reducido entre un 5 y un 40%, si la comparamos con los mismos alimentos hace 50 años. Las consecuencias directas de todo ello pueden ser un incremento de las enfermedades inflamatorias crónicas, afecciones cardiovasculares, diabetes y condiciones que alteran los estados de ánimo.

Complementos alimenticios ultraprocesados
123rfLimited©paulphoto

Cómo pueden ayudarnos los complementos alimenticios

Sabemos que lo más importante es cuidar la dieta, pero para ayudar a completar las posibles deficiencias y garantizar el aporte de nutrientes saludables específicos, podemos apoyarnos en los complementos alimenticios. Según la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), «los complementos alimenticios se definen como productos alimenticios consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico en forma simple o combinada. Su finalidad principal es la de complementar la dieta normal. Estos productos son comercializados en forma dosificada: comprimidos, cápsulas, granulados solubles y fórmulas líquidas».

Si quisiéramos centrarnos en los tres grupos de complementos alimenticios más importantes para apoyar nuestra salud general mencionaríamos los multinutrientes (conocidos también como multivitamínicos) para garantizar los niveles adecuados de todos ellos que sean esenciales, los probióticos para apoyar la salud intestinal y permitir una buena biodisponibilidad de los nutrientes, y ácido graso esencial omega 3 para compensar los desequilibrios que podamos tener con el omega 6 y así ayudar a regular el sistema inmune y apoyar un buen funcionamiento del hígado y la estabilidad general de la membrana celular.

Si se pretende reducir el número de alimentos ultraprocesados en nuestra dieta también es importante contemplarlo en los complementos alimenticios

¿Pueden ser también ultraprocesados los complementos alimenticios?

Simplificando la respuesta, sí. Hay una gran diferencia entre los complementos alimenticios 100% naturales y los que no lo son. La diferencia se produce no tan sólo en los tipos de materia prima y procesos que utilizan para elaborarlos, sino también en la cantidad de ingredientes innecesarios nutricionalmente, pero necesarios para aumentar su producción y por lo tanto reducir los costes. Generalmente son colorantes, emulsionantes, saborizantes, aglutinantes y conservantes químicos. Podríamos nombrar fácilmente más de 50 autorizados, los más comunes son dióxido de titanio (recientemente prohibido en la UE), estearato de magnesio, dióxido de silicio, sacarosa, sirope de sorbitol, aceite de palma, gelatina bovina, fosfato dicálcico, talco, azúcar, agente antiespumante (polisorbato 60), gluconato cúprico, celulosa microcristalina y un largo etc. Se presentan normalmente en forma de cápsulas de gelatina blanda, comprimidos, comprimidos masticables y gominolas.

Los complementos alimenticios 100% naturales no ultraprocesados se presentan normalmente en capsulas veganas, polvo, aceites, y excepcionalmente en comprimidos como en el caso de la espirulina. No contienen aditivos, emulsionantes, aglutinantes, conservantes y colorantes artificiales, y no contienen materias primas modificadas genéticamente. Pueden ser ejemplos de excipientes naturales la alfalfa ecológica, la espirulina, el arándano silvestre, etc. Al igual que ocurre con la alimentación, el cuidado personal y del hogar, actualmente existen también opciones con certificación ecológica, lo que aumenta la garantía de pureza de sus contenidos.

Nos podemos preguntar ¿son malos los complementos alimenticios ultraprocesados? Definitivamente no, porque las autoridades sanitarias no permitirán (al igual que ocurre con los alimentos) que existan sustancias tóxicas una vez que sean detectadas, pero no son iguales a los 100% naturales. Si se pretende reducir el número de alimentos ultraprocesados en nuestra dieta también es importante contemplarlo en los complementos alimenticios. Al fin y al cabo ¿para qué vamos a consumir algo que nutricionalmente no nos aporta nada?

¿Qué podemos hacer para reducir la cantidad de ultraprocesados en nuestra dieta y sus efectos?

  • Identificar aquellos que consume normalmente y sustituirlos por alternativas naturales.
  • Leer las etiquetas e intentar conocer lo que hay detrás de las marcas que consume.
  • Practicar ejercicio moderado de forma periódica.
  • Limpiar el entorno de lo que no sea útil e indispensable.
  • Apoyar la alimentación con complementos alimenticios 100% puros y efectivos.
  • Ser conscientes de lo que consumimos.

¡Su vida mientras más natural, mejor! ¡Aleje todo aquello que no considere necesario!

Autor: Pedro Porta, Empresario sector complementos alimenticios

Suscríbete a la Newsletter y recibe El Botiquín Natural gratis cada mes en tu correo

El Botiquín Natural, Prensa Independiente y Gratuita
Leer
El Botiquín Natural Febrero 2025