Has conocido a una persona bastante interesante en una aplicación de citas. Os habéis visto tres veces y el asunto pinta bien: tenéis bastantes cosas en común, os sentís a gusto cuando estáis juntos y la conversación fluye. Entre una cita y otra os intercambiáis algún mensaje de texto para comentar cómo está yendo la semana. Tras el último encuentro acordasteis que os veríais el próximo fin de semana. Así que el jueves le mandas un mensaje para concretar el cuándo y el dónde. Pero no contesta.

«Qué raro, debe estar muy liado», piensas. Y esperas. Pero el sábado sigues sin tener noticias. Y tu mensaje no lo ha «leído». «¡Hola! ¿¿Estás bien??», preguntas, extrañada. Pero no hay respuesta. Pasan los días y sigues sin saber nada. Y los dos nuevos mensajes que mandas tampoco los ha leído. Lo encuentras en redes sociales, pero tus mensajes vuelven a rebotar en una pared. No das crédito: ¿le habrá pasado algo? Se lo cuentas a una amiga, que te mira con una mezcla de pena e incredulidad. «No sé cómo encontrar a este chico… ha desaparecido y no conozco a ninguno de sus amigos, no sé si le ha pasado algo», dices compungida.
«No le ha pasado nada», dice tu amiga. «Simplemente pasa de ti. Te ha hecho ghosting». «¿Me ha hecho qué? Pero si estábamos conociéndonos y las cosas iban muy bien, no me dijo en ningún momento que no quisiera volver a verme… ¿y qué significa esa palabra que acabas de decir?».
Ghosting: desvanecerse en la nada
Ghost significa fantasma en inglés y de ahí la expresión: la persona que lo practica, que hace ghosting, desaparece, se desvanece en la nada, como si nunca hubiera existido, como si fuera un fantasma. El término no se puede traducir bien al español, ya que la traducción literal, fantasmear, ya tiene otro significado. Por ello se ha quedado en su formato original en inglés.
Tres de cada cuatro personas, según un estudio reciente de la revista Forbes en más de 5.000 ciudadanos estadounidenses, reconocen haberlo practicado y/o padecido; y es muy probable que el otro 25% también y no sea consciente de ello. Las mujeres y los hombres lo practican con una frecuencia similar. El ghosting se ha practicado siempre. ¿Quién no ha escuchado la historia del marido que salió de casa «a comprar tabaco» y nunca volvió? Sin embargo, eran casos excepcionales. Ahora es lo habitual, porque el modo de vida actual facilita esta práctica.
La gente hace ghosting porque puede. Es fácil borrarte de la vida de alguien a quien no ves en el trabajo ni con quien tienes amigos en común. Nadie te lo va a reprochar
Tipos de ghosting
Lo más común es desaparecer repentina y definitivamente, dejando de contestar a los mensajes y llamadas. En casos extremos la persona que lo hace puede bloquearte en redes sociales. Hay una variante más lenta (softghosting o ghosting suave) en la que una de las personas en la relación se va alejando poco a poco: contesta a tus mensajes, pero brevemente y tarda unos días, no trata de continuar la conversación, busca excusas para no quedar, no comparte información personal y demuestra poco o ningún interés por lo que le cuentas.
Daños psicológicos
Los psicólogos están de acuerdo en que padecer esta práctica puede afectar al bienestar emocional y a la autoestima, activar sentimientos de abandono y generar ansiedad en futuras interacciones sociales. En la misma encuesta para Forbes referida anteriormente, cuatro de cada diez hombres y mujeres que habían padecido esta práctica refirieron que esto les hizo sentir molestos, inadecuados y enfadados.
Por supuesto los sentimientos que genera el sufrir esta práctica no son los mismos si se trata de alguien que desaparece después de la segunda cita que si es alguien con quien llevabas viéndote semanas. Y no es lo mismo si te lo hace un amigo o amiga (por desgracia, también pasa).

Por qué la gente hace ghosting?
Entre tanto, tú te sigues preguntando por qué tu cita ha desaparecido sin dejar rastro. «Todo iba bien… es que no lo entiendo!». «Bueno, tan bien no iba», dice tu amiga. «El hecho es que no quiere verte más». «¿Pero por qué no me lo ha dicho?», repites una y otra vez. «Al menos merezco una explicación, querría saber por qué…». «Te lo está diciendo claro», dice tu amiga, «el silencio es la respuesta más evidente que hay…».
¿Es esto cierto? ¿Hace ghosting la gente porque ha perdido el interés y no le apetece tener una conversación complicada? Los encuestados para la revista Forbes señalaron que los motivos principales para desaparecer fueron que percibieron en la otra persona expectativas diferentes a las suyas propias, o que no encontraron a la otra persona atractiva (físicamente o en cuanto a su carácter). Uno de cada cuatro encuestados refirió que lo hizo porque estaba pasando por un mal momento personal o profesional y otro 25% lo hizo porque sintió que no había gustado a la otra persona.
Sea cual la sea la razón subyacente, lo cierto es que en la actualidad la gente hace ghosting porque puede. Es fácil borrarte de la vida de alguien a quien no ves en el trabajo ni con quien tienes amigos en común. Nadie te lo va a reprochar.
Algunas personas, especialmente mujeres que usan aplicaciones de citas, refieren haber «desaparecido» repentinamente, incluso borrado su perfil y sus datos en redes sociales en respuesta a una sensación de miedo o amenaza por parte de alguna potencial pareja. Aunque este comportamiento es similar al ghosting, realmente no es lo mismo. De hecho, en algunas circunstancias, desaparecer repentinamente de una relación o situación puede ser la forma más prudente y segura de poner fin a una relación o situación peligrosa. Si estás en este caso, ¡no lo dudes y huye!
Desgraciadamente algunos ghosters no terminan su papel cuando desaparecen. Este comportamiento en inglés se llama haunting
No siempre es para siempre
Una de las cosas buenas que pasan cuando te hacen ghosting es que con el tiempo entiendes que esa persona no era la adecuada para ti y que estás mejor sin ella. De hecho casi un 25% de los encuestados por Forbes manifestaron sentir alivio cuando la otra persona desapareció. Todo sea para bien: ahora puedes dedicar tu tiempo y energía a alguien que te aprecie de verdad.
Desgraciadamente algunos ghosters no terminan su papel cuando desaparecen. Imagina que ya te habías olvidado de esa persona y de repente un día te encuentras una reacción o comentario suyo en una de tus publicaciones en redes sociales. Este comportamiento en inglés se llama haunting, que significa aparecer de la nada (es decir, sigue siendo un fantasma). La persona que hace haunting no te contacta directamente, no te llama ni te envía un mensaje. Simplemente «aparece y desaparece» calladamente, dejándose ver. No está claro que quiera retomar el contacto.
Otros ghosters prefieren reaparecer completa y repentinamente, llamándote o enviándote un mensaje como si nunca se hubieran ido. El término en inglés para este comportamiento es submarining, que es muy gráfico: un submarino reaparece bruscamente de las profundidades del océano. El fantasma-submarino siempre retorna al mar después de haber establecido contacto.
El tercer tipo de fantasma que puede reaparecer en tu vida se llama zombie: este aparece meses o años después de desaparecer y trata de restablecer la relación pretendiendo que nunca pasó nada o que ha cambiado. No es necesario insistir en el cuidado que debes tener cuando trates con estas personas. Da por hecho que no han cambiado y extrema las precauciones. Lo mejor es evitarlas por completo. Busca un terapeuta o un buen amigo o amiga si crees que no podrás hacerlo solo.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra, www.creciendoenverde.com
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