Panax ginseng, el término botánico por el que se conoce el ginseng, hace referencia a una de las plantas medicinales más importantes en la farmacopea de la Medicina Tradicional China y Coreana.

Por sus propiedades energizantes, antioxidantes y los múltiples beneficios que aportan las vitaminas, minerales y nutrientes bioactivos, viene siendo utilizada desde hace milenios. La palabra ginseng en chino significa «planta hombre», derivándose del término jin, hombre, y chen, planta. Y recibe este nombre por la peculiar forma de la raíz, que recuerda por su estructura a una figura humana. El vocablo panax es griego, y deriva de panákeia, panacea, que quiere decir «remedio para todas las enfermedades».
El ginseng es una planta herbácea perenne de unos 20 cm de altura que pertenece a la familia de las Araliáceas. El tallo es cilíndrico, erguido, de 50 a 80 cm de altura. Tiene las hojas palmeadas de color verde oscuro divididas en 5 lóbulos. Las flores son blanquecinas y se disponen en umbela. Los frutos son pequeñas bayas de color rojo que contienen dos semillas. La raíz es amarilla pálida, cilíndrica y fusiforme, carnosa y gruesa, con una longitud de 10 a 25 cm y un diámetro de dos, que se encuentra ramificada y curvada sobre sí misma. Es la parte de la planta que contiene los principios con actividad biológica. Cuantos más años tiene de crecimiento más rica en principios activos es. Se cosecha a los cinco o seis años.
Cuantos más años tiene de crecimiento más rica en principios activos es
El ginseng es aromático, de sabor dulce y suave
Su hábitat natural son los bosques mixtos de coníferas y frondosas en las estribaciones de las montañas de noreste de China, la península de Corea y la Manchuria exterior rusa. Crece en zonas templadas buscando lugares sombríos, evitando siempre el sol directo. La especie silvestre está prácticamente extinta en los bosques de China y de la Península de Corea, encontrándose protegida en Rusia. Esta situación ha propiciado su cultivo, que, por su gran demanda, está en plena producción en China, Corea, Rusia, Japón y Estados Unidos. El cultivo requiere de suelos ácidos bien drenados, pudiéndose realizar a partir de semilla desde la planta madre. La semilla tiene un tiempo de germinación muy largo, entre 18 y 21 meses. También se pueden usar esquejes de raíz, que permiten un cultivo mucho más rápido. Es una planta que aguanta bien las heladas.
El ginseng viene siendo utilizando por la medicina oriental desde hace 3.000 años. La primera cita se recoge en el Shen Nong Ben Cao Jing, obra clásica de farmacopea de la Medicina Tradicional China, que lo considera un estimulante de las fuerzas vitales, con capacidad para aumentar la energía, mejorar la resistencia física y mental, y con acción frente a las enfermedades crónicas. Fueron navegantes holandeses los que lo introdujeron en Europa en el año 1600, y no fue hasta el año 1854 que en Estados Unidos se aislaron por primera vez los principios activos. En 1957, el Dr. Breckman llevó a cabo una revisión de todos los estudios farmacológicos, químicos y biológicos que se habían llevado a cabo hasta entonces.
Los ginsenósidos hacen del ginseng un adaptógeno. Ayudan al cuerpo a resistir frente al estrés tanto físico como mental
Contiene sustancias bioactivas en gran cantidad, entre las que destacan los ginsenósidos, compuestos químicos de naturaleza esteroide, glucosídica y saponina triterpenoide. Es rico en vitaminas B1, B2, ácido fólico, nicotinamida, ácido pantoténico, vitamina C y D, en minerales como hierro, zinc, magnesio, manganeso, cobre y calcio, en aminoácidos, aceites esenciales, saponinas, polisacáridos, fitoesteroles y en estrógenos. Los ginsenósidos o panaxósidos hacen del ginseng un adaptógeno. Ayudan al cuerpo a resistir frente al estrés tanto físico como mental. Tienen poder de tonificar el sistema nervioso central, incrementan la resistencia inespecífica a las enfermedades y poseen efectos sobre el sistema cardiovascular, el sistema nervioso central y el sistema inmunitario.
El ginseng actúa sobre las funciones fisiológicas, normalizándolas según las necesidades del organismo. Aumenta la producción de las enzimas que depuran las toxinas metabólicas. Se usa para tratar la astenia, la aterosclerosis, alteraciones hematológicas y gastrointestinales, así como síntomas relacionados con la edad y el cáncer. Fortalece la memoria y la capacidad de pensamiento. También está muy extendida su fama como afrodisíaco, mejorando el rendimiento sexual masculino y actuando sobre las disfunciones eréctiles.
Autor: Raúl Martínez, Dietista-nutricionista, biólogo
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