Con la llegada del otoño aumentan los factores que pueden incrementar los efectos negativos del estrés crónico. Empiezan los cambios del ciclo de luz diurna, bajan las temperaturas, aumenta la humedad y disminuye la presión atmosférica. Todo ello puede afectar al estado físico y anímico de las personas. Se ralentiza la función metabólica e inmunológica, hay necesidad de más calorías, se desajustan los ciclos del descanso y puede aparecer la astenia otoñal.

adaptógenos
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Los adaptógenos o adaptogénicos, son sustancias que se utilizan por su supuesta capacidad para estabilizar procesos fisiológicos y promover la correcta homeostasis. Hay una serie de plantas que tienen una larga historia de uso tradicional para restablecer la energía, el estado de ánimo, la vitalidad y ganar resistencia ante al estrés crónico. De hecho, varios estudios clínicos modernos han demostrado que pueden mejorar una amplia gama de síntomas relacionados con el estrés, como fatiga crónica, ansiedad, depresión, falta de concentración y agotamiento físico y emocional, además de mejorar rendimiento en situaciones de tensión. Entre ellas podemos encontrar la ashwagandha, el ginseng siberiano, la schisandra, el regaliz y la rodiola.

Ashwagandha (Withania somnifera)

Nativa de la India y utilizada como parte de la medicina tradicional ayurvédica, también se conoce como cereza de invierno o ginseng indio. En ayurveda, se clasifica como rasayana (rejuvenecedor) y se usa para promover la salud física y mental, rejuvenecer el cuerpo en condiciones debilitadas y aumentar la longevidad. Diversos estudios indican los beneficios del extracto de Ashwagandha para reducir los efectos del estrés, la ansiedad y mejorar el bienestar general del adulto. Otros efectos positivos se relacionan con la fertilidad masculina ya que al reducir los efectos del estrés mejora la calidad del esperma.

Ginseng siberiano (Eleutherococcus senticosus)

Tiene una larga historia de uso tradicional en la medicina china y se sabe que tiene efectos adaptogénicos. Astronautas y atletas rusos han utilizado el ginseng siberiano para mejorar el rendimiento ante exigencias físicas y mentales extremas. Gracias a sus cualidades, el ginseng siberiano puede ser un buen aliado para quienes realizan labores estresantes de manera continua o bien las abordan durante un pico puntual muy intenso. A lo anterior podríamos añadir su apoyo al sistema inmunológico, ayuda a calmar el nerviosismo y aumentar la energía mental.

Los adaptógenos son sustancias que se utilizan por su supuesta capacidad para estabilizar procesos fisiológicos y promover la correcta homeostasis

Bayas de schisandra (Schisandra chinensis)

Nativa de los bosques del norte de China y Rusia, se utiliza con frecuencia en la medicina tradicional china para restaurar la energía y la vitalidad o “Qi”. A veces se la denomina “baya de cinco sabores”, ya que sus bayas contienen los cinco sabores referidos en la medicina china, y por lo tanto se considera un buen tónico. En un estudio clínico del Dr. AG Panossian con personas afectadas por debilidad y depresión, la administración de bayas de schisandra durante 40 días, dio como resultado la estimulación del sistema nervioso central en todos los participantes. Los resultados de los puntos finales mostraron mejores niveles de energía y actividad física, reducción de la fatiga, mejor humor y normalización del sueño en participantes con depresión y debilidad.

Rodiola (Rhodiola rosea)

También conocida como raíz ártica o raíz dorada, es originaria de las regiones árticas polares del este de Siberia y ha tenido un uso prolongado y tradicional en Rusia, China y Escandinavia. Rodiola es ahora una hierba muy popular para mejorar la adaptación al estrés en todo el mundo. Una serie de estudios clínicos han demostrado que puede aliviar la fatiga y mejorar la energía. Por ejemplo, se encontró que la suplementación con Rodiola durante 28 días mejora el estado de ánimo y la función del sistema nervioso, aumentando el rendimiento mental, en particular la capacidad de concentración, y disminuye la respuesta del cortisol en casos de estrés crónico.

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Regaliz (Glycyrrhiza glabra)

Originario del sur de Europa y Asia, se ha utilizado como alimento en medicina desde tiempos prehistóricos. Además de su uso como saborizante en confitería, el regaliz todavía se usa popularmente como remedio natural. El regaliz se ha visto tradicionalmente como un tónico suprarrenal, de hecho, las investigaciones han demostrado que tiene un efecto de «reducción de cortisol» (la hormona del estrés) debido a su capacidad para estabilizarlo y neutralizarlo cuando así se requiere. Es habitual combinarlo con otras plantas adaptógenas para el alivio del síndrome de fatiga crónica.

Los hongos, un reino aparte

Recientemente hay un creciente interés en las propiedades de los hongos que reciben el nombre de funcionales (adaptógenos). Entre los compuestos que están presentes en los hongos y que están respaldados por el uso tradicional y la investigación, se incluyen beta-glucanos, triterpenoides y hericenonas. Dichas sustancias ofrecen una amplia gama de beneficios, desde el fortalecimiento del sistema inmunitario hasta el apoyo cognitivo, antiinflamatorio e incluso pre y pro biótico, beneficiando con ello el eje cerebro intestino.

Pueden mejorar síntomas relacionados con el estrés, como fatiga crónica, ansiedad, depresión, falta de concentración y agotamiento físico y emocional

Entre los más conocidos están, chaga (Inonotus obliquus) por su capacidad para proteger contra el estrés oxidativo y combatir la inflamación, melena de león (Hericium erinaceus) por sus propiedades neuro regeneradoras, y reishi (Ganoderma lucidum), shiitake (Lentinula edodes) y maitake (Grifola frondosa) por sus actividades de refuerzo del sistema inmunológico.

Prepara tu organismo para vencer los efectos negativos del estrés crónico

El estrés es un buen mecanismo de defensa, pero si estamos sometidos a él de forma continua se convierte en crónico y sus efectos sobre el organismo pueden ser muy negativos. No es fácil aislarse para evitar el estrés, pero si podemos ayudar a nuestro organismo a afrontar sus efectos adversos.

No debemos olvidar la alimentación. Con la llegada del otoño disponemos de excelentes productos de temporada tales como setas, calabazas, todo tipo de coles como lombarda, coliflor, brócoli, repollo, berza… tubérculos como zanahoria, nabo, remolacha, chirivía, colinabo…, acelgas, espinacas, cítricos, manzanas, peras, granadas, uvas, castañas y membrillos. A todo ello debemos de añadir proteínas de alta calidad sin olvidar el tofu, el tempeh, las lentejas, los garbanzos, y todas las variedades de frijoles, frutos secos y semillas.

Si decidimos utilizar complementos alimenticios es recomendable que estén formulados de forma equilibrada, 100% naturales, de las mejores fuentes posibles, en formas altamente biodisponibles y sin excipientes indeseados. Hay que recordar que no hay fórmulas mágicas y que no todas las marcas son iguales, por lo que es importante la elección del producto, su origen y su proceso de producción. Aquellas personas que sigan protocolos con medicamentos, así como mujeres embarazadas o en período de lactancia, deben consultar al especialista antes de tomar cualquier complemento alimenticio.

Autor: Pedro Porta. Director y Empresario, Sector Complementos Alimenticios

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El Botiquín Natural Octubre 2024