El comienzo del año es un momento clave para prestar atención al sistema inmunológico. Durante los meses de enero y febrero confluyen varios factores que hacen especialmente necesario reforzar las defensas de forma natural, según explican desde la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (Cofenat). Por un lado, los excesos habituales en comidas y bebidas durante el mes de diciembre impactan negativamente en la salud; por otro, las bajas temperaturas propias del invierno favorecen la supervivencia y transmisión de los virus, que viven más tiempo en el aire frío.

En este contexto, el presidente de Cofenat en Valencia y naturópata, José Ramón Llorente, subraya la necesidad de actuar cuanto antes para proteger el organismo. «Durante el mes de diciembre seguramente hemos cometido algunos excesos en bebidas y comidas no muy recomendables, y esto impacta negativamente sobre nuestra salud», explica. A ello se suma que «en invierno, sobre todo en los momentos de mayor frío, los virus se propagan mucho mejor», lo que hace imprescindible preparar el sistema inmunológico para evitar alteraciones en la salud y en la vida cotidiana.
Desde la Naturopatía, reforzar el sistema inmunológico es una de las herramientas fundamentales de prevención. En este sentido, Llorente detalla que una estrategia eficaz debe apoyarse en varios pilares, comenzando por una alimentación rica en vegetales frescos como ajo, cebolla, rábanos y jengibre, así como germinados, fermentados, algas, semillas, frutos secos y fruta fresca, especialmente frutos rojos. También destaca la importancia de consumir proteínas de alto valor biológico y de limitar o eliminar los alimentos procesados, bebidas azucaradas y gasificadas, azúcares, harinas blancas y bollería industrial.
El presidente de Cofenat en Valencia y naturópata, José Ramón Llorente, recuerda la importancia de preparar las defensas ante la mayor propagación de virus en invierno
El experto señala además el papel clave de determinados nutrientes implicados directamente en la actividad inmunitaria, como la vitamina D3 combinada con K2, la vitamina C, los ácidos grasos omega-3, las vitaminas del grupo B, el magnesio y los probióticos, así como el uso de plantas con actividad estimuladora o moduladora del sistema inmune como el astrágalo, reishi, equinácea, uña de gato, jengibre, eleuterococo o ginseng.
Junto a la alimentación y los nutrientes, Llorente recuerda la importancia de otros hábitos esenciales, como mantener una actividad física adecuada, disfrutar de un sueño reparador, realizar actividades al aire libre, gestionar correctamente el estrés y asegurar una correcta hidratación.
Por último, el naturópata advierte de algunos errores frecuentes al intentar reforzar las defensas. «Es bastante frecuente creer que o bien solo con suplementos o con cambios en la alimentación estamos mejorando nuestras defensas», cuando en realidad ambos aspectos deben abordarse de forma conjunta y personalizada. También alerta sobre los cambios drásticos que se abandonan con facilidad y de la búsqueda de soluciones rápidas,
recomendando en su lugar cambios sostenidos en el tiempo y el acompañamiento de un
profesional de la salud para lograr resultados eficaces, equilibrados y seguros.
- Más información en www.cofenat.es
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