Hoy en día, alrededor de 150 millones de personas en Europa viven con una enfermedad alérgica, como rinitis alérgica, asma, eczema atópico o alergia alimentaria y esta prevalencia de las alergias ha aumentado a un ritmo alarmante en las últimas décadas. Se desconoce la o las causas de este aumento, sin embargo, se tiene la hipótesis de que algunos factores como la alimentación y las alteraciones en el sistema inmunitario podrían estar detrás de todo esto.

alergias omega-3
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Son muchas las cosas que han cambiado en las últimas décadas a nivel social, de estilo de vida, ambiental y dietético. Nuestra alimentación cambió drásticamente a partir de la revolución industrial, favoreciendo el consumo de alimentos procesados en detrimento de alimentos naturales, sobre todo verduras, frutas, frutos secos y pescado.

En nuestra historia evolutiva, nuestros antepasados consumieron omega-3 marino durante millones de años, en el Paleolítico la ingesta de omega-3 de cadena larga, ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), era de aproximadamente 660 a 14250 mg/día, en comparación con los 100 a 200 mg/día que se consumen de promedio en la actualidad. Además, hemos aumentado el consumo de grasas omega-6 que, en exceso, reducen los beneficios de los omega-3. La proporción de omega-6/3 ha aumentado de alrededor de 4:1 durante el Paleolítico a 20:1 en la actualidad y las recomendaciones más recientes hablan de que esta relación debería estar idealmente alrededor del 2:1.

En adultos, varios trabajos han indicado que la ingesta de ácidos grasos omega-3 reduce la incidencia de asma

El aumento de esta proporción de omega-6/3 ha sido uno de los cambios que ha ido en paralelo al aumento de numerosas enfermedades autoinmunes, inflamatorias y alérgicas. El cuerpo utiliza los omega-3 para resolver y reducir la inflamación, a través de la formación de EPA y DHA, mientras que los ácidos grasos poliinsaturados omega-6 se utilizan principalmente para aumentar la inflamación. Por lo tanto, el aumento en la proporción de omega-6/3 en los últimos 100 años puede estar impulsando estas enfermedades. De hecho, muchas de las sustancias formadas a partir del omega-6 están implicadas en el asma alérgica y otras enfermedades atópicas.

Por si fuera poco, el ácido graso omega-3 esencial, el ácido alfa-linolénico (ALA) y el ácido graso esencial omega-6, el linoleico, compiten por las mismas enzimas para poder transformarse en sustancias activas. Por eso una ingesta dietética elevada de omega-6 y baja en omega-3 reduce la formación de EPA y DHA y, por tanto, provoca un aumento de metabolitos inflamatorios y proalérgicos y una reducción en metabolitos antiinflamatorios y antialérgicos. Los mediadores antiinflamatorios formados a partir de EPA/DHA, son imprescindibles para ayudar a resolver y reducir el estado inflamatorio y alérgico.

El cuerpo utiliza los omega-3 para resolver y reducir la inflamación, a través de la formación de EPA y DHA

Muchos estudios han mostrado que la ingesta materna de pescado durante el embarazo reduce posteriormente los problemas alérgicos o atópicos en los lactantes y niños. En adultos, varios trabajos han indicado que la ingesta de ácidos grasos omega-3 reduce la incidencia de asma, la prevalencia de síntomas relacionados con el asma y mejoran las funciones pulmonares en adultos.

También se ha observado que una ingesta baja de ácidos grasos omega-3 se relaciona con el aumento de los síntomas respiratorios (bronquitis crónica, sibilancias y asma). Los ácidos grasos omega-3 ayudan al sistema inmunitario y ayudan a la actividad antiinflamatoria del organismo, por eso una óptima ingesta de omega-3 o una suplementación entre 300mg a 2g al día puede ayudar a reducir los síntomas asociados a las alergias

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Autora: Dra. Laura I. Arranz, Farmacéutica y Dietista – Nutricionista

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