«Si quieres entender el Universo piensa en energía, frecuencia y vibración» decía el conocido inventor, físico, matemático e ingeniero, Nikola Tesla. Max Planck, considerado el creador de la teoría cuántica, concluyó que «toda materia se origina y existe solo en virtud de una fuerza» y recogiendo su trabajo, Albert Einstein desarrolló su teoría de la relatividad y afirmó que «materia y energía son equivalentes». Otro premio Nobel, Werner Heisenberg, uno de los padres de la mecánica cuántica, explicaba que, «el universo no está hecho de cosas sino de redes de energía vibratoria, emergiendo de algo todavía más profundo y sutil». Albert Szent-Györgyi, fisiólogo húngaro descubridor de la vitamina C y también premio Nobel, afirmaba en su teoría de la energía fundamental que «sin energía, la vida se extinguiría instantáneamente y el tejido celular colapsaría».

Terapia de Polaridad
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Y así podríamos seguir enumerando renombrados científicos que vienen explicando y evidenciando que somos energía y cómo funciona el biocampo. Pero es que, ya para las filosofías y medicinas milenarias como la Medicina Tradicional China o el Ayurveda (de las que nacen muchas de las terapias energéticas que hoy conocemos) energía y materia son inseparables y el ser humano constituye un todo dentro de otro gran organismo que es el universo. Todo lo que ocurre en el Macrocosmos ocurre también en el cosmos interno del cuerpo humano. Cuando la energía vital (chi en la MTC, prana en el Ayurveda) que circula en nuestro organismo se bloquea y pierde su flujo equilibrado, aparece la enfermedad. Precisamente estas dos medicinas son también la base sobre la que el doctor Randolph Stone, médico quiropráctico, naturópata y osteópata, desarrolló la llamada Terapia de Polaridad. Convencido de que las terapias no podían ser solo la eliminación de síntomas, se acercó a Oriente para descubrir lo que estaba faltando a sus terapias: el manejo de la energía. «La energía es la sustancia real detrás de la materia y la forma», concluyó Stone.

Creía que un sistema de tratamiento completo debía incluir una visión global de toda la persona (cuerpo, alma y espíritu); la atención plena en el pensamiento y la acción; el cuidado del cuerpo mediante una nutrición vital y el ejercicio. Viajó por todo el mundo estudiando las antiguas técnicas curativas como la acupuntura, el masaje oriental, la reflexología, la terapia zonal, el Shiatsu. Y tras sus más de 60 años de investigaciones y aplicaciones, construyó un sistema de salud al que denominó Terapia de Polaridad, basado en una síntesis de Yoga, Ayurveda, Medicina Tradicional China y los sistemas de salud herméticos occidentales (Osteopatía, Quiropráctica y Naturopatía). En 1992, Jim Feil, alumno de Stone y uno de los pioneros y principal introductor y divulgador de la Terapia de Polaridad en España, abrió la primera consulta en Barcelona y comenzó las formaciones. Según Feil, «lo que el doctor Stone estudió en China y la India es que, al igual que existe una anatomía física, hay una anatomía energética y la energía que circula por nuestro cuerpo tiene puntos en los que se bloquea (…) al trabajarlas y desbloquear la energía, ésta empieza a circular mejor y al mismo tiempo la fisiología y la psique mejoran».

Todo lo que ocurre en el Macrocosmos ocurre también en el cosmos interno del cuerpo humano

La palabra «Polaridad» (que fácilmente asociamos al polo positivo y negativo de un imán) hace también referencia a la comprensión antigua de la dinámica de las relaciones energéticas, que en Oriente se conoce como Yin y Yang. Para Stone, anclarse en un polo u otro es lo que causa la enfermedad, mientras que el flujo natural supone ritmo y salud. Lo que define la polaridad, explica Jim Feil, «son las leyes de la naturaleza, las leyes de cómo circula la energía, la anatomía energética o ‘inalámbrica’ que es el mapa de los circuitos y las corrientes energéticas en el cuerpo». La Terapia de Polaridad describe cómo esas corrientes de energía y los campos electromagnéticos crean y sostienen toda forma física. El objetivo de la Terapia de Polaridad es desbloquear y apoyar el flujo libre y natural de la Energía Vital y facilitar la conciencia a través del cuerpo, la mente y las emociones. Al igual que la Medicina Tradicional China y el Ayurveda, da mucha importancia a la prevención. Resultado de la fusión de múltiples disciplinas y técnicas, constituye todo un sistema terapéutico que incluye el toque en camilla, el trabajo psicoemocional, pautas de alimentación y yoga de polaridad. Todo ello enfocado al proceso de recuperación de la salud, a una mejor calidad de vida, así como a la toma de consciencia del propio proceso vital, lo que a su vez potencia la capacidad auto curativa que todos tenemos.

Terapia de Polaridad
Foto cedida por Marta Gandarillas

Cómo es una sesión

La sesión que dura unos 50 minutos, normalmente es en camilla, pero puede ser en silla, depende siempre de la persona y del terapeuta. Se realiza vestido y descalzo. A partir de una evaluación personalizada que se hace en base a los principios y mapas de la Terapia de Polaridad, el terapeuta puede ver a través de las tensiones, falta de movilidad, posiciones del cuerpo… cómo está circulando la energía, dónde puede haber bloqueos de la estructura, con qué elemento se relaciona, qué funciones del cuerpo pueden estar afectadas, en qué actitud vital se encuentra la persona… Y en base a ello, se llevan a cabo una serie de «toques» con las manos (haciendo de polo positivo y negativo) colocadas de una forma determinada y en zonas específicas del cuerpo para facilitar los desbloqueos y la libre circulación de la energía. Así se puede comprobar, por ejemplo, cómo cambia la postura de la persona, cómo se van relajando determinadas zonas y cómo se mueven también emociones.

La Terapia de Polaridad en el ámbito sanitario

Reconocida y avalada en países como Suiza, Alemania, Estados Unidos o Gran Bretaña, esta terapia está extendida por toda Europa y en España es practicada desde hace años junto a otras terapias en La Unidad de Medicina integrativa del Hospital de Terrasa. Según Dolors García, médica cirujana, jefa de servicio de este hospital entre 1995 y 2013 y terapeuta de polaridad desde 2015 «En esta Unidad se ofrecen terapias complementarias de forma gratuita, a pacientes tratados por el Servicio de Oncología». También miembro de la Junta directiva de la Asociación Española de Terapia de Polaridad (AETP), destaca que “los resultados obtenidos sobre la mejora de la calidad de vida de estos pacientes y de los síntomas asociados al tratamiento médico, han sido presentados en diferentes congresos a nivel nacional y europeo».

«También entre 2016 y 2019 en la localidad de Castellar del Vallés, en la provincia de Barcelona, un equipo de terapeutas de polaridad atendió de manera gratuita a personas que disponían de la llamada ‘receta social’ del proyecto piloto ComSalut de la Generalitat de Catalunya» explica Isabel Pirla, presidenta de la AETP, «pero con la pandemia, el proyecto se paró». Se ofrecían un mínimo de cuatro sesiones de Polaridad en camilla, que se complementaban con orientaciones en nutrición, ejercicio físico y actitud frente a la vida, con el objetivo de potenciar los recursos propios de la persona para mejorar su salud.

En este tiempo se atendió a cerca de 200 personas, con diferentes desequilibrios: angustia, depresión, síndrome de sensibilidad central, procesos oncológicos, dolores, etc. siendo prescrita como apoyo a los tratamientos médicos y farmacológicos.

Autora: Marta Gandarillas, Periodista especializada en Salud Natural, Titulada superior en Naturopatía y Terapeuta de Jin Shin Jyutsu

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