El invierno es la más fría de las cuatro estaciones del año, y tiene lugar entre el otoño y la primavera. Se caracteriza por tener días fríos y cortos de baja radiación solar, junto con noches más largas y heladas; pasamos más tiempo en lugares cerrados y muchas veces con mala ventilación y experimentamos cambios de temperatura al salir al exterior. Las principales afecciones presentes en esta época son gripe, resfriado común o catarro, dolores de garganta y congestión respiratoria. No debemos olvidar que el coronavirus sigue presente y que el frío predispone a la formación de trombos en las arterias cerebrales y coronarias, así como al aumento de la presión arterial, pudiendo dar lugar a ictus y cardiopatía isquémica. Conviene tener presente que hay más riesgo de caídas y que el frío puede afectar a huesos y articulaciones.

Prepárate para el invierno
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Empezaremos por recordar que debemos realizar un adecuado y frecuente lavado de manos, tener una buena ventilación de espacios cerrados y evitar lugares muy concurridos. La temperatura ideal de una casa en invierno debe oscilar entre los 21 y los 23 grados centígrados de día y los 17 grados de noche. También ayuda usar tejidos naturales que permiten la transpiración y a la vez conservan el calor corporal.

Como siempre, el cuidado de la alimentación es capital. Durante la temporada invernal se dispone de alimentos con mayor contenido calórico, como legumbres, patatas o boniato que permiten acumular energía para mantener el calor corporal. Además, contamos con los cítricos que aportan Vitamina C y fibra, sin olvidar las verduras de invierno de hoja verde como acelgas, brócoli, espinacas o coles y, como no, los frutos secos como nueces y almendras. También el aguacate, al que su alto contenido en beta-sitosterol lo convierte en un buen aliado para nuestra salud coronaria.

Los complementos alimenticios naturales, un buen apoyo

Los complementos alimenticios de fuentes seleccionadas y en formulaciones diseñadas por especialistas, nos permiten aportar de forma garantizada a nuestra dieta, nutrientes en la cantidad adecuada. Son muchos los complementos alimenticios naturales que nos pueden ayudar durante el invierno, a resaltar:

Durante la temporada invernal se dispone de alimentos con mayor contenido calórico, como legumbres, patatas o boniato que permiten acumular energía para mantener el calor corporal

Vitamina C

La vitamina C es un nutriente ampliamente investigado y juega un papel primordial en la función inmunológica, la estructura de la piel y la cicatrización, además del apoyo del sistema cardiopulmonar y la respuesta al estrés oxidativo. Se conoce también que facilita la absorción de hierro fundamental en los procesos energéticos.

Los humanos y los conejillos de indias son los únicos mamíferos que no pueden sintetizar la vitamina C, por lo que se debe aportar a través de la alimentación. La investigación sugiere que complementar nuestra dieta con entre 500 y 1000 miligramos al día es una buena práctica en la época invernal. Es recomendable utilizar aquellas formulaciones de vitamina C que contengan una mezcla de ácido ascórbico, bioflavonoides y ácidos grasos ya que consiguen una combinación ligeramente alcalina bien tolerada y de alta absorción.

Vitamina D

La vitamina D es un nutriente esencial que ayuda al cuerpo a formar y mantener huesos, músculos y dientes sanos. Investigaciones recientes han demostrado que ayuda a regular el sistema inmune, disminuyendo el riesgo de infección, problemas de estado de ánimo, enfermedades del corazón y enfermedades autoinmunes. A medida que el miedo a la exposición al sol ha aumentado, el empobrecimiento de los suelos es día a día mayor y los estilos de vida se han vuelto más sedentarios, la deficiencia de vitamina D y sus consecuencias va en aumento.

Las principales afecciones presentes en esta época son gripe, resfriado común o catarro, dolores de garganta y congestión respiratoria

La vitamina D3 es la que produce nuestro cuerpo de forma natural por efecto de los rayos ultravioletas. La vitamina D3 también se encuentra en algunos productos de origen animal, incluidos los derivados de la lana de oveja. Sin embargo, hay complementos alimenticios de vitamina D3 que proceden de líquenes, y, por tanto, de una fuente vegana.

Ácidos Grasos Esenciales

Son básicos para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Entre sus muchas funciones está la de mejorar el sistema inmunológico y apoyar la salud cardiovascular, así como combatir la inflamación y mejorar la capacidad cognitiva. Son fuentes ricas en ellos los aceites de pescado azul, aunque las hay veganas de alta calidad como es el caso del aceite de comino negro (Nigella sativa).

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Ajo y Rábano Picante

El rábano picante (Armotacia rusticana) y el ajo (Allium sativum) han sido utilizados como remedios naturales para las infecciones, siglos antes de que se descubriera que son una rica fuente de compuestos con actividad antibacteriana y antiviral de amplio espectro. Históricamente, el rábano picante se usaba durante la época medieval para la tos y los resfriados. Durante el siglo XIX, el famoso químico y microbiólogo Louis Pasteur reconoció las propiedades antibióticas del ajo y lo usó para tratar enfermedades infecciosas. Existen complementos alimenticios que combinan ambos nutrientes.

Equinácea (Echinacea angustifolia y purpurea)

La equinácea ha demostrado ser eficaz contra el resfriado común, el virus de la gripe y el herpes y las infecciones urogenitales. Las investigaciones indican que la equinácea reduce la gravedad de los síntomas del resfriado, el tiempo entre infecciones y aumenta la velocidad de recuperación. La equinácea ejerce un efecto antibacteriano en gran parte debido a su contenido de equinacósido, un fenol natural derivado del ácido cafeico. Este efecto se ha observado en infecciones bacterianas tanto internas como externas.

Todos estos nutrientes se pueden conseguir en forma de complementos alimenticios de forma individual o como complejo nutricional

Betaglucanos 1,3–1,6

Apoyar un sistema inmunológico saludable es prioritario para aumentar la resistencia y prevenir las infecciones. Los ingredientes del betaglucano 1,3–1,6 con vitaminas C, D y zinc ayudan a desarrollar un sistema inmunológico resistente y respaldan la inmunidad sin ser un estimulante inmunológico; ayudando a reducir el riesgo de enfermedades del tracto respiratorio superior, especialmente cuando se deben a un mayor estrés físico y mental. Los betaglucanos son polisacáridos indigeribles (o azúcares complejos) presentes en las paredes celulares de hongos, levaduras, algas, líquenes y cereales, como avena, salvado y cebada. Investigaciones científicas recientes determinan como estos polisacáridos son útiles también actuando favorablemente sobre la microbiota intestinal.

Para concluir

Recordaremos que todos estos nutrientes se pueden conseguir en forma de complementos alimenticios de forma individual o como complejo nutricional. Si están formulados de forma equilibrada, de buenas fuentes veganas 100% naturales, en formas altamente biodisponibles y sin excipientes indeseados, podrán trabajar en sinergia y sintonía ayudando a conseguir las cantidades mínimas que requiere la bioquímica de nuestro organismo y conseguir así protegernos para el invierno. Aquellas personas que sigan protocolos con medicamentos deben consultar con el especialista antes de tomar cualquier complemento alimenticio. ¡Feliz y saludable invierno!

Autor: Pedro Porta. Director y Empresario, Sector Complementos Alimenticios

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