El tema que vamos a abordar es delicado. El cáncer tiene una profunda trascendencia social y humana, y supone una enorme carga emocional para el que lo padece y su entorno más cercano. Lo primero que hay que aclarar es que la palabra cáncer no tiene por qué ser sinónimo de muerte o incurabilidad. Existen numerosos tipos de cáncer con distintos grados de malignidad, capacidad invasiva, metastásica etc. hasta el punto de que hay cánceres “benignos”, es decir, que tienen muy buen pronóstico, se mantienen en un nivel de afectación local y pueden eliminarse fácilmente con una intervención quirúrgica precoz, combinada o no con otro tipo de tratamientos o medicina alternativa. Me refiero, por ejemplo, a algunos tumores de mama, cuello de útero, piel o próstata.

¿Cómo puede ayudar la medicina alternativa a las personas con cáncer?

Medicina alternativa y cáncer

Por otra parte, el 80% de los cánceres se consideran de origen medioambiental. La contaminación de los alimentos, los productos químicos, pesticidas, herbicidas, transgénicos, el electro-smog etc., junto al estrés producido por un sistema de valores basado en la explotación del medio y la falta de respeto a nuestro propio ritmo biológico, hace que sigamos asistiendo a un aumento progresivo de los casos de cáncer en nuestra sociedad.

La buena noticia es que las campañas de detección precoz, el avance en la comprensión de los mecanismos fisiopatológicos que intervienen en su aparición y desarrollo, y el establecimiento de tratamientos cada vez más personalizados y novedosos, como la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales, han mejorado las tasas de remisión y supervivencia, y disminuido los efectos tóxicos y secundarios ligados al tratamiento convencional, basado principalmente en la Quimio y Radioterapias.

Sin embargo, a pesar de todos estos avances esperanzadores, nos encontramos todavía con numerosos casos en que los tratamientos no son eficaces, siguen generando efectos secundarios importantes y, lo que es peor, no impiden la recidiva del tumor o la extensión en forma de metástasis.

¿Cómo podemos mejorar estos resultados?

En el ámbito de la prevención, es necesario y urgente una acción decidida por parte de los gobiernos para mejorar los procesos de producción, eliminando al máximo la formación de residuos químicos que contaminan el aire, el agua y los alimentos que necesitamos para vivir; la evaluación muy cuidadosa del impacto de nuevas tecnologías sobre la salud, como, por ejemplo, el 5G; la promoción del uso de energías limpias y la educación en hábitos saludables respecto al estilo de vida. Es decir, de dietas, ejercicio y condiciones de vida sanas.

En el ámbito concreto del tratamiento del cáncer, existe además otro factor fundamental, que amplia enormemente las posibilidades de mejorar los resultados actuales, incluso de curación, y que, sin embargo, no se tiene en cuenta en la estrategia terapéutica de la medicina convencional. ¡Me refiero a la estimulación adecuada de la capacidad curativa del propio organismo!

Hacia un cambio de paradigma

Si analizamos el contexto médico actual en Occidente, nos encontramos con dos grandes bloques. La medicina convencional o hegemónica y las llamadas medicinas o terapias complementarias o alternativas.

De forma esquemática, podemos decir que la estrategia terapéutica de la medicina convencional se basa en la lucha contra las enfermedades y la de las alternativas o complementarias se basa en potenciar los mecanismos de autocuración.

En el fondo, la diferencia fundamental consiste en la aceptación o no de la Naturaleza y sus leyes y el reconocimiento o no de la capacidad curativa del propio organismo.

Limitaciones del modelo biomédico hegemónico

El modelo biomédico convencional parte de un paradigma bioquímico-molecular. Utiliza un proceso analítico que descompone al ser humano en sus elementos esenciales, perdiendo la visión del conjunto. Enfocado en la lucha contra los síntomas, basa toda su estrategia en la acción del medicamento químico, sin reconocer que es el propio organismo el que produce los síntomas como un mecanismo de defensa y el que puede también resolverlos con la ayuda adecuada.

Las limitaciones de este modelo “analítico” aplicadas al tratamiento del cáncer, se hacen especialmente patentes y dolorosas en aquellos casos en los que se producen recidivas o metástasis del tumor original.  Eso indica, evidentemente, que “la lucha” contra el tumor no ha tenido en cuenta las causas subyacentes que lo han producido y que existe un nivel de desequilibrio más profundo en el organismo, que hay que tratar y corregir, si queremos conseguir un resultado curativo.

El modelo biomédico sistémico y la salud

Frente al modelo convencional ya citado, nuestra realidad biológica es que somos un “organismo”, es decir un sistema organizado por diversos planos integrados en sistemas de complejidad creciente, que forma un conjunto y unidad funcional indivisible.

En el estado de salud, este conjunto vivo posee la capacidad de autorregulación, para mantener la “homeostasis” o equilibrio interno, frente a los diferentes estímulos del medio, tanto externo como interno. Es decir, complejos mecanismos de bio-feedback que mantienen la unidad de estructura y función de forma automatizada.

En pocas palabras: ¡Tenemos una inteligencia biológica que vela por nuestra salud!

¿Luchar contra el tumor o ayudar al organismo?

Cuando los mecanismos de autorregulación no funcionan correctamente o se ven superados, aparece la enfermedad, “perdemos la firmeza” (in-firme = enfermedad).

El reconocimiento y la aceptación de una inteligencia biológica que vela por nuestra salud, da lugar a terapias mucho más suaves, económicas y eficaces. Terapias que abordan diferentes niveles de acción terapéutica pero que comparten el objetivo de ayudar al organismo en vez de luchar contra él.

En realidad, son numerosísimas. Su espectro de acción va desde el plano estructural hasta el energético, pasando por el bioquímico, emocional, mental y funcional.

Dejando para otro artículo la importancia de la Homeopatía y la Medicina Tradicional China, como grandes sistemas médicos, resaltaremos aquí las que lo hacen en el plano bioquímico: es el nivel de la nutrición y el aporte de minerales, vitaminas, oligoelementos, enzimas, etc. Destacaremos entre ellas la Terapia Ortomolecular, creada por Linus Paulig, premiado con el Nobel de Química. En ella, se busca restituir la salud mediante la nutrición y al aporte de los elementos necesarios para el correcto funcionamiento de las células. Entre los más necesarios y utilizados se encuentran los complejos vitamínicos, especialmente del grupo B; las Vitaminas C y D; los minerales como el Selenio, Zinc y Magnesio; los ácidos grasos Omega; los aminoácidos y fitonutrientes como el Resveratrol, el Licopeno, la Curcumina, etc.

Las que actúan en el nivel funcional

Mediado por el sistema nervioso neurovegetativo, se relaciona también con el sistema endocrino y el inmunológico. La psicosomática y la psico neuro endocrino inmunología y la neuro bio descodificación recogen la evidencia de las relaciones entre los conflictos emocionales y su expresión somática.

Las que lo hacen sobre el nivel psicoafectivo

Será en este plano donde las psicoterapias, bien dirigidas, ayudarán a reparar las heridas del alma y ayudarnos a seguir adelante.

Las que amplían su comprensión hasta el nivel de la organización familiar

Muchas enfermedades tienen su origen, sentido y explicación en un contexto que trasciende nuestra realidad individual para extenderse al ámbito de las relaciones y la estructura familiar e incluso social. Es el campo de la psicoterapia sistémica, las constelaciones familiares y el análisis transgeneracional.

Podríamos seguir citando las técnicas o terapias de acción sobre los planos mental (visualización creativa, programación neuro lingüística, la hipnosis), energético (Rei-ki, Shiatsu, balance polar, par biomagnético), e incluso sobre el plano espiritual, como han demostrado algunos experimentos que han registrado la influencia positiva de la oración y la fe en la evolución de ciertos grupos de pacientes.

En definitiva, como podemos ver, tenemos a nuestra disposición, un amplio abanico de recursos terapéuticos y una muestra de la complejidad del ser humano y las distintas formas de abordarla, compartiendo un criterio común de ayuda al organismo y de estimular su capacidad curativa.

¡Aprovechémoslo!

Autor: Dr. Juan José Dallarés Angulo, Medicina Integrativa-Homeopatía, Col. Nº 14.666 Barcelona

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