La llegada de la primavera supone, en general, más contacto con el aire libre y, en algunos casos, más riesgo de alergias respiratorias debido a la polinización intensa que acontece en esta época.

Las alergias estacionales afectan a millones de personas, manifestándose más frecuentemente como polinosis (rinitis y conjuntivitis alérgica) y, en algunos casos, también como asma alérgico.
En la búsqueda de soluciones naturales para reducir los síntomas respiratorios, encontramos un aceite vegetal muy valorado en la medicina tradicional china para afecciones respiratorias. Se trata del aceite de perilla, un aceite alimentario con un patrón lipídico único que se obtiene por presión en frío de las semillas de Perilla ocymoides.
Este aceite cuenta con una composición elevada en ácidos grasos poliinsaturados: un 60% de tipo omega-3 (alfa-linolénico), un 15% de omega-6 (linoleico) y un 16% de omega-9 (oleico). Esto genera una relación ω-6 / ω-3 de 0’2, extraordinariamente baja comparada con la que aporta la dieta occidental actual, en la que esta proporción está entre 10:1 y 20:1. Así, puede ser un apoyo nutricional que favorece un equilibrio lipídico menos inflamatorio y un entorno inmunitario menos reactivo.
En uso tópico, favorece el confort y el mantenimiento de la barrera protectora de la piel
En estudios comparativos de ingesta frente a aceites ricos en omega-6, este aceite redujo la producción de leucotrienos inflamatorios implicados en la broncoconstricción. Y en modelos experimentales ofreció mejora de la función pulmonar y menor resistencia bronquial. Además, en modelos experimentales, ha demostrado capacidad para mejorar el ambiente intestinal, aumentando las bacterias beneficiosas (lactobacilos) e inhibiendo leucotrienos proinflamatorios en la pared intestinal, contribuyendo a reducir la inflamación sistémica que subyace en las alergias respiratorias crónicas.
Aunque sean estacionales, algunas alergias de piel también pueden beneficiarse, tanto desde el punto de vista nutricional como tópico. Los ω-3 participan en la regulación de la inflamación cutánea, contribuyen a la función barrera y, en uso tópico, favorecen el confort y el mantenimiento de la barrera protectora de la piel.
En Japón y Corea se añade a sopas y aliños sin medida, como complemento nutricional, las dosis habituales son de 1–2 cucharadas de 5 ml al día en crudo (bajo supervisión profesional si existen patologías o tratamientos en curso). Para uso tópico podemos extender 2-3 gotas, directamente o con crema hidratante, sobre las zonas afectadas.
Y así, integrando este aceite alimentario en nuestros hábitos culinarios o como complemento nutricional nos procuramos cuidado y prevención natural en las alergias.
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Autora: Beatriz Lavado, Especialista en Cosmética Natural.
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