Nuestra piel habla de nosotros, de nuestros hábitos, de nuestra alimentación, de nuestra edad. Refleja el estado de salud general al estar conectada al sistema inmunológico, digestivo y hormonal. Este reflejo se puede traducir en palidez, flacidez, descamación, manchas, falta de elasticidad, opacidad o hinchazón.

Al paso de los años también acusa las agresiones externas acumuladas como la contaminación y la exposición al frío, al sol o al viento. La edad se muestra en la piel como se muestra en el brillo de los ojos y en la dinámica de nuestros movimientos, aunque cada persona envejece a su ritmo y no es difícil ver la chispa de la juventud en personas de sesenta, setenta u ochenta años, y más, que mantienen su motivación y alegría de vivir alta.
La piel madura tiene sus características y su problemática y puede mostrar fatiga, falta de tono, bolsas debajo de los ojos, ojeras o manchas, pero todos estos signos se pueden tratar y mejorar siguiendo unas pautas adecuadas.
Alimentos que cuidan la piel
En primer lugar, teniendo en cuenta el beneficio del agua. La piel agradece la hidratación externa e interna, por lo que beber agua suficiente es básico. Las verduras y frutas ricas en antioxidantes serán esenciales para combatir los radicales libres que pueden provocar envejecimiento prematuro. Entre todas, destacan los frutos rojos, los pimientos, las zanahorias y calabazas, las coles y todas las hojas verdes. Los cítricos y kiwis por su riqueza en vitamina C, los plátanos por ser fuente de biotina y potasio, las nueces y las semillas de chia y de lino por sus omega-3, los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra por ser ricos en vitamina E, las legumbres con su aporte en zinc, que ayuda a la regeneración celular y a reducir la inflamación.
La piel madura va perdiendo elasticidad debido a que la producción de colágeno y elastina disminuye, por lo que aparecen líneas de expresión o arrugas
El te verde y el chocolate negro son alimentos valiosos por sus polifenoles y flavonoides, ambos beneficiosos para ayudar a proteger la piel de los rayos UV y la contaminación y aumentar la hidratación. Y en cuanto a las proteínas siempre más saludables son las de fuentes vegetales como toda la variedad de legumbres, el tofu, el seitán y el tempeh.
Redensificar, regenerar, reafirmar
Si a una alimentación limpia y sana y al balance entre ejercicio y descanso, le añadimos unos cuidados diarios con productos cosméticos bio de alta calidad, donde primero se va a notar es en la piel.
La piel madura va perdiendo elasticidad debido a que la producción de colágeno y elastina disminuye, por lo que aparecen líneas de expresión o arrugas, principalmente en el contorno de los ojos y de la boca y en la frente. El grosor de la piel cambia, se vuelve más delgada y frágil, lo que sumado a que las glándulas sebáceas trabajan menos provoca una piel más seca que se puede arañar con cualquier pequeño roce. Esto es resultado de la disminución de la densidad tanto de la dermis como de la epidermis.
El cuidado diario con productos bio que promuevan la hidratación y la regeneración celular, redensificando y reafirmando la piel, es la práctica ideal para no solo mantener sino mejorar y mucho la salud y el aspecto de nuestra piel. La cosmética certificada bio y vegana nos ofrece el cuidado en su máxima expresión con sus ingredientes naturales y biológicos para combatir el envejecimiento prematuro, iluminar, regenerar y reafirmar la piel y encontrar con su uso confort inmediato.
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Autora: Montse Mulé, Editora
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