Uno de los grandes beneficios para la salud que nos proporciona el exponernos a la caricia del Sol es la producción de vitamina D, esencial para la salud ósea y la correcta absorción del calcio, que empieza en la piel al contacto con la radiación ultravioleta UVB. La luz solar también nos beneficia en la mejora del estado de ánimo. Los paseos al aire libre, los baños en el mar o en la piscina bajo el sol nos hacen sentir bien. Pero también sabemos que la radiación ultravioleta es la causante del envejecimiento prematuro de la piel, de quemaduras y de provocar daño celular que puede derivar en distintos tipos de cáncer de piel. Debemos protegernos frente a ella.

Conozcamos los tres tipos de radiación ultravioleta UV: la radiación UVA, la UVB y la UVC. La capa de ozono es la que nos protege de la radiación UVC, pero no de las radiaciones UVA y UVB, que son las que nos pueden dañar las células de la piel causándoles mutaciones que pueden traernos graves consecuencias
El uso de protector solar se impone
Podemos protegernos de la radiación UVA y UVB cubriéndonos con gafas adecuadas, sobreros, gorras, ropa de manga larga y pantalón largo de fibras naturales y manteniéndonos bien hidratados con la ingesta de alimentos antioxidantes, pero el uso de protector solar SPF 30 o 50 es imprescindible, a no ser que permanezcamos siempre en el interior y a la sombra. Como todo producto que nos apliquemos a la piel es bueno conocer sus propiedades y cómo actúa. Podemos distinguir dos tipos de protectores solares: los protectores físicos, con efecto pantalla y los protectores químicos, que penetran en la piel.
Una nueva generación de protectores físicos cuenta con una textura fluida y añade ingredientes como la uva que estimula los receptores de la vitamina D
Protectores químicos
Son los que penetran en la piel y absorben los rayos para después expulsarlos fuera convertidos en calor. Para ser efectivos se han de aplicar media hora antes de la exposición y aplicarlos a menudo, porque el sudor, el agua, o simplemente el paso del tiempo lo hace necesario. De textura ligera, no dejan rastro blanco tras su aplicación, pero pueden producir irritaciones y alergias y además son perjudiciales para el medio ambiente, ya que se ha demostrado que algunos de sus ingredientes, como la oxibenzona y el octinoxato, dañan los ecosistemas marinos y ya está prohibido su uso en algunas playas.
Protectores físicos
Son los que forman una barrera sobre la piel impidiendo la entrada de los rayos. Con su ingrediente principal óxido de zinc, o dióxido de titanio, son un filtro mineral y su efecto es inmediato, por lo que es ponérselos y estar protegidos, aunque también hay que renovarlos si se entra y sale del agua, se suda mucho o se está mucho tiempo al sol. Estos protectores no causan irritaciones ni alergias y no perjudican los arrecifes de coral y podemos encontrarlos certificados como productos ecológicos por las principales certificadoras como son Ecocert, Cosmébio, Natrue, BioInspecta, BioVidaSana y Cosmos Organic.
Mucho mejores para la salud propia y del medioambiente, los protectores físicos o pantalla han tenido algún aspecto menos aplaudido como por ejemplo el rastro blanco que quedaba en la piel o el impedir la producción de vitamina D al no dejar pasar los rayos, pero estos han sido dejados atrás por la aparición de una nueva generación de productos que ya tienen una textura fluida y añaden ingredientes como la uva que estimula los receptores de esta vitamina, las algas marinas y aceites antioxidantes que protegen y reparan la piel y ayudan a que el bronceado dure más tiempo.
Para después del sol, y de limpiar y secar la piel, se recomienda siempre la aplicación de un buen after sun certificado ecológico.
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Autora: Montse Mulé, Editora
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